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Al igual que el Festival de Rotterdam, el 12º BAFICI realizó una retrospectiva a la obra del cineasta suizo Peter Liechti, creador de películas que no pueden encasillarse definitivamente dentro de ningún género. La visualización de The Sound of Insects, Record of a Mummy (ergo, El sonido de los insectos, Grabación de una momia), nos acerca a una obra inquietante y que -sin un rótulo o etiqueta posible- se basa en un caso real, para romper e igualmente aceptar todas las fronteras entre el documental y la ficción. |
Seguramente el film de Liechti moleste como el zumbido de un insecto en el oído. Esa incomodidad que genera la primera aproximación a The sound of insects... seguramente vaya aplacándose con el correr de los días permitiendo dimensionar su innegable riqueza. En términos exclusivamente narratológicos -muy probablemente- la percepción sea estar ante una obra menor, pero la solvencia con que la cámara y el universo sonoro de Liechti se añaden como sostén audiovisual del cuento del japonés Masahijo Shimada la convierten no sólo en una obra inquietante (nada peor que la narración sostenida y detallada de un lento suicidio), sino también en una película que consigue que ese mundo accesorio al relato cobre vida propia e incluso choque o se integre con las palabras en off de manera absolutamente libre y aleatoria, casi como el vuelo de un insecto. La historia del film es la narración de un cuento. Sólo que su comienzo devuelve un registro de naturaleza documental: en un bosque suizo, la policía encuentra gracias a un forastero el cadáver de un hombre. Por acción del frío, el cuerpo sufrió un proceso de momificación que lo mantuvo casi inalterable. Junto a él, una computadora personal permite reconocer una suerte de diario de la agonia. El hombre fue allí sólo acompañado de unos libros, una radio y una botella de agua que pronto se acaba. No necesita nada más para concretar su plan de morir de inanición. Eso es todo lo que la policia logra reconstruir sobre él, y esa es toda la información que podrá conseguir el espectador. Ese comienzo dotará al film de un contundente verosímil que hará olvidar que se basa en un cuento japonés. Quizás porque el mismo escrito encuentra sus raíces en un caso de la vida real.

El realizar un cruce de géneros (si es que alguna vez los utilizó) para crear un producto distinto, de naturaleza inequívocamente personal es ese preciso, y raro don, que consigue Peter Liechti con esta película. También el de dotar de indudable originalidad y autosuficiencia a las imágenes que acompañan el derrotero final del suicida: es aleccionador su uso de la fotografía y de los recursos sonoros cuando la agonia lleve al hombre a delirar. Incluso el relato juega con una alteridad entre lo material e inmaterial que se expresa en las dudas finales de ese hombre con respecto a la fe y, por que no, en los devaneos que juegan con el deseo de una vida ultraterrena. Un film duro como tan bello y singular es El sonido de los insectos, Grabación de una momia, y si bien algunos pasajes recuerden a las experiencias fotográficas de Anton Corbijn y buena parte de la estética dark de los '80, la arrolladora intertextualidad que ofrece Peter Liechti en su obra permiten que brille como una rara gema, pero únicamente cuando el dolor cesa.
The sound of insects: record of a mummy Sábado 10, 22.45hs - Hoyts 6 Domingo 11, 19.45hs - Atlas Santa Fe 1 Martes 13, 13.45hs - Atlas Santa Fe 1 |