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Dentro de la más que agradable sección Baficito, la única donde no se proyectan tragedias recargadas, se exhibe una auténtica joya del cine de animación. El dirigible robado, de Karel Zeman es una película de delicada factura y auténtica labor artesanal que resume a una de las mejores realizaciones en su tipo de la historia del cine. |
En una época en la que no existía la computadora, tampoco los grandes efectos especiales y, muchos menos, el universo tan personal de los videogames; ir al cine significaba el máximo pasatiempo para adentrarse en territorios desconocidos, aquellos que durante siglos -en su aproximación a lo improbable- había sido terreno único de la literatura, la pintura y los sueños. Con el estilo del grabador Edouard Riou, alumno del eximio Gustav Doré, Karel Zeman retrata los ambientes que componen una de sus aproximaciones a los grandes relatos de Julio Verne. A ello debe añadírsele su talento en el campo de la animación (Zeman, muerto en 1989 fue uno de los más importantes de la historia) y un singular lirismo que acompañaba a las producciones checas de aquellos años y que aquí se conocieron gracias a la labor de Isaac Argentino Vainikoff y el cine Cosmos. Films que dirigidos por Vojtech Jasny, Karel Kachyna o el propio Zeman, se direccionaban a una franja de niños que estaban próximos a ser adolescentes, pero aún conservaban la diáfana mirada de la inocencia.
Eso permite que El dirigible robado sea una de las películas más fascinantes visualmente que se hayan rodado jamás, aunque muchos de sus efectos visuales parecieran ya perimidos. La ingeniosa adaptación del relato Dos años de vacaciones, de Julio Verne, le permite al director desplegar todo su talento en una construcción eminentemente visual pero también divertida. No debe olvidarse que Zeman es el más hábil constructor de esa intertextualidad que brinda la relación entre literatura, pintura y cine. Los protagonistas son cinco chicos que luego de ser engañados por un feriante que organiza vuelos en dirigible, se animan a robarle uno partiendo a conocer el mundo desde las alturas. Lo que generará un profundo revuelo en la aparente calma praguense sobre todo cuando un periodista del influyente períodico local será el encargado de ir tras el misterio... y la noticia. Eso, más juicios por la calidad del gas que utiliza el globo, espionaje militar para averiguar la supuesta fórmula del comerciante en la fabricación del producto y otros -algunos sorprendentes- ejes narrativos hacen de la película no sólo una fórmula eficaz en el campo de la animación sino también un relato de sólidas y variadas relecturas. Zeman impone al espectador la necesidad de un visionado múltiple porque no alcanza una sóla oportunidad para abarcar lo detallista de su elaboración artística como así también cuánto influye la animación y la dirección de arte en el curso de la historia.
Imprevisible, rápido, certero y divertido, El dirigible robado es un film que deleitara a los más chicos por su imagineria visual en tanto que tendrá entretenidos a los adultos con gags muy bien sustentados argumentalmente. A su surrealismo debe añadírsele la aparición incluso del mismísimo Capitán Nemo y su Nautilus en una realización que, fundamentalmente, permitirá conocer la técnica de un nombre insoslayable de la historia cinematográfica del siglo XX que en su uso del color y la fantasía fue único, y en cuyo legado puede inscribirse parte del cine de Terry Giliam.
El dirigible robado Viernes 9, 18.15hs - Atlas Santa Fe 1 Miércoles 14, 16.30hs - Arteplex Belgrano 2 Jueves 15, 14.45hs - 25 de Mayo Sábado 17, 17.15hs - Hoyts 6 Domingo 18, 15.30hs - Hoyts 6 |