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Sin la arrolladora polémica que prometía al conocerse su temática, y desarrollando discusiones menores acerca de su calidad en diversos foros de internet, finalmente fue presentado en sociedad el film de Rafael Filippelli: Secuestro y muerte, como película de apertura de la 12º Edición del Bafici. El acto congregó a diversos famosos y gente del ambiente "indie", que se mezclaron por igual en el coqueto cine 25 de Mayo de Villa Urquiza. |
La sala de Villa Urquiza estuvo poblada, aunque no desbordada, y la película de apertura fue calificada como "buena" aunque no despertó las indefinidas pasiones como cuando se conoció su temática. En relación con la expectativa previa, Secuestro y muerte defraudó a varios. Sin embargo, su director Rafael Filippelli se mostró exultante y desestimo las críticas que muchos espectadores volcaron en diversos sitios web. Sucede que, desde que Sergio Wolf anunció que la película que retrataba el secuestro del ex-presidente de facto Pedro Eugenio Aramburu por la organización guerrillera Montoneros en 1970, abriría el festival, muchos opinaron de manera desmedida incluso antes de ver el resultado. Una vez concluída la proyección, los motes previos que le endilgaban "gorilismo" (calificativo peyorativo para los más férreos antiperonistas utilizado desde 1945 en adelante), "conservadurismo" o aquellos que incluso remarcaban cierta "derechización" del festival quedaron sepultados bajo la estimulante polémica sobre si la nueva película de Rafael Filippelli tenía valores suficientes para inaugurar un encuentro que se autodefine como el más importante de la Argentina, y que -a todas luces- es realmente significativo. El primer conato quedó menguado aunque el segundo planteo todavía recorre con fuerza los pasillos del Abasto.

Arnaldo André junto al Ministro de Cultura porteño
La apertura fue ágil y en pocos minutos dio paso a la esperada proyección. El ambiente fue curioso, la delegación extranjera que participa de este BAFICI (sin nombres consagrados en las listas) y la férrea camada "indie" que defiende y ha hecho suyo el festival, se mezclaban con figuras que -dificilmente- puedan tener cierto correlato con las producciones de Brillante Mendoza o Inés de Oliveira Cézar. Pero por allí podía verse a un sonriente Arnaldo André o al músico Fito Paéz, quien después de amenazar con irse por no poder estacionar su auto para bajarse, pudo sacarse la foto de rigor con el Ministro de Cultura Hernán Lombardi. La alocución de Lombardi fue efusiva manifestando que “el otoño porteño es inconcebible sin los enérgicos diez días de cine independiente” para agregar que el BAFICI es "una amable rutina no sólo de los porteños, sino también de todos los turistas que visitan Buenos Aires en época del año, una ciudad que respira cultura por todos los poros”.

Hernán Lombardi, Fito Páez y Sergio Wolf
Luego fue el turno de Sergio Wolf, que destacó “el BAFICI mira al futuro e intenta ser una reflexión sobre el cine contemporáneo y sobre los caminos del futuro del cine hoy, siempre pensándose hacia atrás pero desde el presente”. Wolf también le tiró besitos a la estrella de la noche, Rafael Filippelli, quien agradeció a su equipo visiblemente emocionado e hizo extensiva su gratitud no sólo al festival sino también a la revista El Amante. Incluso citó de memoria la ficha tecnica de su film en forma completa, nombrándolos uno por uno. En el 25 de Mayo estuvieron Juan Villegas, Paula Hernández, Luis Ziembrowski, Ernesto Baca junto con Esther Goris, Anita Pauls, Eugenia Tobal, Arnaldo André y Pascual Condito. Luego de Secuestro y muerte hubo fiesta en los altos de la magnífica e imponente sala. Aunque algunos prefirieron escapar en busca de el último subte. No es que emularan a aquél film homónimo de Francois Truffaut, simplemente que la estación que iba a depositar a los espectadores en la misma puerta de la sala aún no pasa de promesa y los arrabales que poblaron los relatos de Jorge Luis Borges siguen siendo igual de inhóspitos a altas horas de la noche, aunque los nuevos malevos no calcen funyi ni taco militar.

Esmeralda Mitre y Eugenia Tobal, en la inauguración del BAFICI |