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Los 82 años de la mítica Jeanne Moreau PDF Imprimir E-Mail
Escrito por Rómulo Berruti   

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La estupenda Jeanne Moreau, aunque parezca increible, cumple 82 años.  Nació en la capital francesa el 23 de enero de 1928 y fue alumna destacada del Conservatorio de París, ingresó luego en la Comedie Francaise, al cumplir los 20, y en el 52 ya integraba el muy prestigioso elenco del Teatro Nacional Popular de Jean Vilar, donde obtuvo dos éxitos personales notorios con  La máquina infernal, de Jean Cocteau y Pigmalión, de Bernard Shaw. Aunque el cine la convocó desde la primera juventud, su lanzamiento internacional se produjo con Ascensor para el cadalso, de Louis Malle

El film con el cual el también director de Atlantic City se hizo conocido en todo el mundo, fue rodado en 1957 y la convierte en una verdadera primera figura. Pero ese mismo año, dato curioso, se había lucido en Les louves (Las lobas) del argentino Luis Saslavsky donde protagonizaban Micheline Presle y Madelaine Robinson. Su talento y su formación teatral la ubicaban ya como una intérprete por encima de los flashes fugaces que suele deparar el cine. Por eso no sorprende el impacto que suscitó su labor en la siguiente de Malle, Los amantes, que la pone ya en el rango de estrella junto al joven bibelot de moda, Brigitte Bardot. Su personaje allí es una mujer burguesa cuyo “mal del siglo” es la intelectualidad, lo que se corresponde desde luego con toda la literatura francesa de los cincuenta y sesenta que había establecido –con fiel acatamiento al existencialismo sartriano- que del aburrimiento nace la sexualidad. Una “noia” muy nouvelle vague explotada también en Italia por Michelangelo Antonioni , sobre todo en La noche, con ella encabezando junto a Marcello Mastroianni. Moreau ya tiene las dos gemas tan codiciadas y que no suelen brillar juntas, popularidad y prestigio. Por eso la convoca en el 62 el más grande de los nuevos directores franceses, Francois Truffaut, para su mejor película, Jules et Jim. Vendrían otros títulos que ratificaron la calidad inusual de esta actriz: Moderato cantábile de Peter Brook (una joya, vale la pena disfrutarla de nuevo), El misterioso señor Klein de Joseph Losey, El proceso de Orson Welles, Diario de una camarera de Luis Buñuel, La bahía de los ángeles de Jacques Demy. Es cierto que no pudo evitar el anzuelo de Roger Vadim quien le dio una cuestionable versión de Las relaciones peligrosas, pero pronto volvió Malle para brindarle un taquillazo mundial, ¡Viva María! con la Bardot.

 

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Años después Rainer Werner Fassbinder la puso en una obra de mucho escándalo, Querelle y luego ella se permitió un halago personal al componer a su gran amiga Marguerite Duras en Cet amour-là. Hoy sigue filmando cuando el libro le interesa y sigue atrapando con su agudo instinto para lo ambiguo. Era inevitable que quisiera dirigir y lo hizo en dos títulos que no le aportaron nada, Lumiére y La adolescente, pero que tampoco nadie le reprocha. 
Como pocas, Jeanne Moreau prolongó durante medio siglo desde la actuación aquella deliciosa valoración de la inteligencia que ostentó el cine francés desde los 30 hasta comienzos de los 70. Se merece la botella de champagne que sin duda se regalará junto al apretado grupo de amigos que jamás la dejaron sola.

 

 Jeanne Moreau en el clásico de Francois Truffaut, Jules et Jim

 

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