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11º BAFICI: A 70 años de Una mujer de la calle, clásico recuperado PDF Imprimir E-Mail
Escrito por Redacción   

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Acertadamente el Museo del Cine "Pablo C. Ducrós Hicken" programó Una mujer de la calle, como complemento del hallazgo de La vuelta al bulín, film mudo de 1926 rodado por José Agustín Ferreyra que se creía perdida. Por su parte, la película dirigida por Luis José Moglia Barth en 1939 estuvo ausente de la mirada del público durante muchos años. Deslumbra Pepita Serrador en un film destacable por su argumento.  

Una mujer de la calle fue, de acuerdo al investigador Domingo Di Núbila, una más de las películas que tuvieron estreno en el año 1939. Pero no fue protagonizada por el "actor nacional" Enrique Muiño como El viejo Doctor; ni recibió palabras de aliento de la célebre revista Sur como Puerta Cerrada de Luis Saslavsky; tampoco el perfil popular de La vida es un tango, de Manuel Romero, Así es la vida, de Francisco Mugíca o Cándida, con Niní Marshall. Mucho menos, el oro de la historia que conserva Prisioneros de la tierra, el inmortal clásico de Mario Sóffici.
Pero algo más tuvieron en común Sóffici, Romero, Moglia Barth o Julio Irigoyen, no dirigieron una sóla película en el año. Dos o tres, incluso cuatro, dada la importancia de la continuidad de carácter industrial de un cine argentino que se exportaba a toda América.
En ese contexto continuó su labor Luis José Moglia Barth que, desde los inicios mismos del cine sonoro, estaba vinculado con Argentina Sono Film. Moglia fue el director, intuitivo pero chispeante, que hizo cantar tangos en Tango! y deslumbrar a un público que se iba acostumbrando, poco a poco, al invento que terminaría transformando al séptimo arte. Así, su natural intuición para la pantalla, no siempre resuelta como la de José Agustín Ferreyra, el otro gran autodidacta de la cinematografía nacional, encontraba en la colaboración de Argentina Sono Film la posibilidad de brindar un tratamiento consolidado en los rubros técnicos, que con Una mujer de la calle, añadirían un impactante guión fruto de la prestigiosa pluma de Samuel Eichelbaum. Paula Felix-Didier, directora del Museo, indicó que el film de Moglia Barth "refleja la madurez técnica y narrativa del sistema de estudios de la Epoca de Oro del cine nacional".

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Un artículo del investigador Abel Posadas, en un número de la revista La Mirada Cautiva, brinda precisiones sobre un film que se ha visto en contadas oportunidades y que, en rigor, hacía años que no era exhibido para el público argentino: "Existen ensayos y testimonios sobre la década del ’30 y aquellos barrios de Buenos Aires. También el teatro ha sido elocuente. Pero el cine de estudios no era proclive a mostrar formas de vida cotidianas de los sectores populares, no al menos en sus primeros diez años de vida (1933-1943). Si lo hacía, seleccionaba aquellos elementos pintorescos y superficiales en base a estereotipos. Desde ya aclaramos que pedirle realismo al cine –tanto de estudios como al de arte y ensayo- es una falacia. Se trata, simplemente de saber por dónde pasa el verosímil fílmico. (…) Indudablemente Moglia era un artesano y Una mujer de la calle era un producto de estudios. Pero lo que continúa vigente son las imágenes, mucho más poderosas que el diálogo. Por otra parte, las subjetivas u ocularizaciones secundarias internas están hablando de un lenguaje por el cual se brinda al narratario pensamientos y sentimientos de los personajes, sin que éstos lo manifiesten verbalmente. No hay en todo el cine de los años ’30 un plano en el que una mujer desee de manera tan carnal a un hombre como Nacha mirando a Daniel que se lava en la pileta del patio. Y tampoco se nos brinda ayuda alguna, en la medida en que la cámara va registrando el ingreso de la protagonista, primero a la casa y luego a su cuarto (…) No creemos ser simples si decimos que la historia de Nacha y su tratamiento cinematográfico nos ayudan a entender, a comprender mejor aquellos años ’30, a los habitantes de los barrios pobres de esta ciudad. No es poco mérito, tanto de Moglia como de Eichelbaum. Aunque, naturalmente, siguiendo con el rígido código moral de la época, se nos muestra cuáles eran los dos únicos caminos posibles para la mujer de esa extracción social, al menos para la realidad del celuloide.  El cine argentino tenía, hacia 1939, la oportunidad de profundizar ciertos temas que ya lo habían hecho famoso en América Latina. Una mujer de la calle integra este sinceramiento local, que puede ser comprendido en cualquier parte. Sin embargo, y hacia 1940, la suerte estaba echada: con la incorporación del narratario de clase media comenzaron las adaptaciones de obras famosas y la era de las ingenuas en las mansiones con escaleras". Así considera Posadas al film redescubierto por el Museo del Cine en el BAFICI que Moglia Barth rodó en un marzo de hace 70 años para estrenarlo en la "Catedral del cine argentino" (tal como se conocía al Cine Monumental), en tiempo record, en Agosto de ese mismo año. Ahora los jóvenes espectadores que son mayoría en el festival porteño podrán comprobar, desde un fragmento importante de nuestro pasado cinematográfico, por qué aquello de que existió una "época de oro".

 

En el 11º BAFICI


La vuelta al bulin (José Agustín Ferreyra)
Una mujer de la calle (Luis José Moglia Barth)


Domingo 29 de Marzo - 20.45hs - Sala Leopoldo Lugones


Miércoles 01 de Abril - 19.45hs - Malba Cine


Viernes 03 de Abril - 21.45hs - Sala Leopoldo Lugones.

 
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