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La película Sex Drive, que -informativamente- se estrena en Buenos Aires con el agregado de Manejado por el sexo, explota la discutible veta de la comedia posmoderna de Hollywood. Lo hace, por desgracia, cuando este cuasi-género ha llevado sus ocurrencias al límite y, en muchos casos, las reitera. Sólo buenos gags y delineados personajes en el film de Sean Anders. |
En 1982 la sociedad era, a priori, mucho menos permisiva de lo que es ahora. Recordemos que, en aquél entonces, todavía existían en muchos países (incluida la Argentina) dantescas dictaduras militares que significaban represión política, cultural e, incluso, sexual. Libros como Cien años de soledad y La casa de los espíritus recién comenzaban a abrir al mundo las noticias de una realidad latinoamericana donde la represión funcionaba como norma. Películas como Blade Runner, ET y Gandhi eran los éxitos indiscutidos de un cine norteamericano que buscaba equilibrar, como el fiel de la balanza, aceptación de diferencias, derechos humanos y perspectivas de cambio. Palabras que recién entonces podían comenzar a pronunciarse. En ese clima también se estrenaba Porky's una película sobre procacidades y diversiones adolescentes que puede considerarse padre, madre y señera en la fórmula que la comedia posmoderna norteamericana ha explotado con astucia desde entonces y revitalizada en Loco por Mary. Sex Drive, Manejado por el sexo, tributa directamente a aquella -aunque con situaciones mucho más vulgares y groseras- pero también al cine para adolescentes que Hollywood comenzó a gestar en los años '50, para que este potencial grupo consumidor pasara a engrosar las filas de la taquilla. Claro que en aquél entonces la diatriba era con los adultos y, salvo el conflicto generacional, sus situaciones no distaban mucho del molde convencional e incluso la solapada moraleja. Lo escatológico y el sexo ganan terreno con películas como Porky's, e incluso menos exitosas como La venganza de los Nerds, y ahora -finalmente- a juzgar por los resultados de Sex Drive, manejado por el sexo esa ecuación pareciera haber llegado al límite.

Antes de considerar el sustrato del film es importante una aclaración, Sex Drive es una película para adolescentes que niega e incluso expulsa de su narración a los adultos y, a tales fines, la platea teenager la verá seguramente con sumo agrado, incorporándola como algo propio, casi exclusivo. Este elemento más el correcto delineado de los personajes son lo mejor de una película que vuelve a recorrer el tan mentado tema del debut sexual en el cine. Las fantasías de la iniciación, empero, aquí están a tono con los tiempos y la búsqueda no será la de un burdel alejado, sino aquella que alcanza a la chica de los sueños previa navegación y chateo por internet. Inteligentemente Sex Drive, manejados por el sexo incluye en su estructura la mediatización que viven las relaciones personales entre adolescentes, donde los blogs han pasado a ser una suerte de diario personal de lectura abierta. Eso parece experimental Ian Lafferty, que a los 18 años cree que ha llegado el momento de su primer encuentro carnal, mientras sueña con esta perspectiva se dedica a chatear por internet con una chica que luce hermosa y muy sensual, amén de las provocativas frases que cada tanto le dispara desde la web de chicas calientes bajo el seudónimo de Srta Tasty. Él, para no ser menos, ha trucado la fotografía de su perfíl y se muestra como un muchacho apuesto y musculoso aunque sea un adolescente esmirriado. Al recalentarse la conversación Ian decide ir en busca de tan atrapante experiencia pero, como la chica de sus sueños vive lejos, pide a su amigo Lance que lo acompañe. Se añade al grupo Felicia, por la que Ian tiene su corazón entregado, aunque considera que su juvenil amiga nunca le llevará el apunte. Con personajes bien desarrollados para una comedia de tan bajo vuelo, Josh Zuckerman, Amanda Crew y Clarck Duke desenvuelven con rescura adolescente sus papeles.

Todo lo que sigue fue realizado con el "manual de la comedia procaz de Hollywood" que, si no existe, bien pareciera que sí. Gags poco ocurrentes, situaciones que se intuyen de antemano y bastante moralina retro para hacer de Sex Drive, manejado por el sexo una comedia con buenos momentos pero bastante despareja, aunque es más entretenida que el trailer promocional. Igualmente, su público seguramente la festejará. Más ácida que American Pie, menos cuidada que Loco por Mary y mucho más moderna que Porky´s es una clara película generacional. Al fin y al cabo, cada cual ha tenido a su "chanchito picarón".
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